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lunes, 27 de mayo de 2013

Dolor crónico


En mayo del 2013 asití a un curso diferente, un curso para fisios, ¡¡sin camillas!!. El curso ha sido impartido por el Dr. Arturo Goicoechea. Neurólogo de Mondragón. Autor, de entre otras cosas, del libro Migraña una pesadilla cerebral y del blog que lleva su nombre. Acompañándole en el curso estuvieron los fisioterapeutas Asier Merino y Maite Goicoechea.

Acudía a este curso por varios motivos, llevo más de un año y medio siguiendo las entradas del Dr. Goicoechea; era cerca de casa, en Vitoria; y porque se está produciendo un cambio de paradigma en el abordaje de los pacientes con dolor crónico. Siendo Arturo un referente en España, de este cambio.

La propuesta es sencilla y ardua a la vez, una voltereta a las creencias sobre el dolor y su abordaje, cambiar las reglas del juego, empezando por los propios profesionales sanitarios.
A la luz de los últimos conocimientos en neurociencia, el Dr. Goicoechea nos fue dando las pautas de la neurofisiología y biología del dolor, y el importante papel de las creencias, expectativas y cultura en el aprendizaje del dolor.

El dolor, es una ventaja evolutiva, tiene una función clara en el organismo, es una señal de alarma. Esta señal se activa para defender al organismo en caso de peligro. Hasta aquí todo claro, a partir de aquí, empieza el baile. Dolor no es igual a daño. El dolor no está en el tejido. El dolor es una percepción cerebral. El cerebro es el gestor. 
El ser humano en su gestación, crecimiento, crianza, va sintiendo, exponiéndose, relacionándose, con un entorno interno y externo, va acumulando experiencia y superando eventos, aprende, va sobreviviendo. En su transcurrir por la vida va desarrollando estrategias que le permiten afrontar la misma. El encargado de organizar todo este entramado de información, en el individuo, es el cerebro. Es un acumulador de experiencias y un elaborador de respuestas
Así, el cerebro puede llegar a anticiparse en sus respuestas, puede ser más eficaz en su tarea, aunque a veces, por su condición humana, falla. Para preservar la integridad de los tejidos, el cerebro puede anticipar una respuesta de dolor, en ausencia de daño.
El cerebro puede imaginar, puede soñar, puede elaborar hipótesis, anticipar respuestas, intuir peligro. Puede hacer saltar las alarmas de peligro... por si acaso. Todo ello "por nuestro bien". Es el resultado de una evolucionada arquitectura cerebral. En la que a veces una señal inofensiva es interpretada como peligrosa y se ponen en marcha una serie de recursos para salvaguardar el organismo, es un cerebro vigilante, un cerebro pensante, un cerebro alarmista, un cerebro automatizado, un cerebro programado para un único fin. Sobrevivir.
Gracias a este curso, los fisioterapeutas disponemos de herramientas para enseñar, reeducar, y reprogramar las funciones motrices, y minimizar las consecuencias de que salten las alarmas en el cerebro del paciente padeciente de dolor. En www.osteopatia-archanco.com incorporo este nuevo tratamiento para los pacientes que tienen dolor. Hablamos.






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